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VA BETO, CARLOS se suma y “Greg” cae, fue la lectura desatada tras la decisión del PRI para ir con un candidato de unidad a las urnas el 4 de julio de este año, donde el alto mando tricolor, el gobernador Félix González Canto y las bases quintanarroenses, coincidieron en mantener la unidad, sofocar las fricciones y prevalecer el proyecto de partido al interés personal.
Quien desde el principio se vio como el primer manifiesto convencido fue el diputado federal con licencia Roberto Borge Angulo, quien pese a las ráfagas volcadas a su persona manifestó su disposición al diálogo con todos los actores políticos de Quintana Roo, convencido de la existencia de una buena interlocución al grado que --sin problemas-- podría sentarse tanto con su homólogo Gustavo Ortega Joaquín, puntero del PAN a la mega-alianza, o en solitario como con Gregorio Sánchez Martínez.
Beto Borge, amalgama de juventud y experiencia, no teme enfrentarse a cualquier alianza confiando en su preparación “para todo”, y sostiene que la efervescencia previa a todo proceso electoral no elimina el estar abiertos al diálogo. Mención aparte, el joven cozumeleño, afecto a la música, el canto y la lectura, de pies a cabeza ha desarrollado a la par de su conglomerado político una sensibilidad que le ha hecho escuchar a la gente llevándolo a pugnar por colocar su granito de arena en pro del colectivo quintanarroense, visión --que bien afirma-- se ha transformado hoy en un proyecto ciudadano fomentando políticas públicas, educación de calidad, salud, cultura y deporte, haciendo un apartado prioritario en la imperiosa necesidad de “blindar” los municipios contra la inseguridad pública.
En la descripción de su fórmula, cabe mencionar que a sus 30 años, perfilándose a ser uno de los gobernadores más jóvenes de la República, algo más es cierto: Prepararse a diario, toda su vida, para poder servir a su estado, seguro de que para un candidato es prioridad garantizar la credibilidad que le otorgue la ciudadanía, demostrar calidad y solvencia moral para acceder a un cargo público. Esa es su propuesta, la propuesta joven del PRI.
Carlos Joaquín González fijó por escrito su lealtad e institucionalidad al tricolor, acatando el exhorto del Comité Ejecutivo Nacional y su líder y compañera parlamentaria, Beatriz Paredes Rangel, para mantenerse al frente de la Comisión de Turismo en aras de materializar el Acuerdo Nacional Turístico y aplazando su proyecto a la gubernatura. Demostró el hermano del ex gobernador y senador priísta Pedro Joaquín Coldwell, que la inteligencia viene de familia; es decir, supo negociar hasta el final apegado a su formación, madurez política y sabiduría en el teje-maneje sin incurrir en apasionamientos naturales del vaivén pre-electoral.
A todas luces, Carlos Joaquín gana “perdiendo”, sumándose al proyecto de Roberto Borge y abriendo la posibilidad de ser el candidato para 2017. En su proceder otro dato es plausible: Ser honesto para con su equipo, sus aliados, porque como es entendible al jolgorio de la mega-alianza PRD-PAN-Convergencia, que busca destronar al sistema encabezado por el PRI-Quintana Roo ¡el invitado era él y no su gente!, entendiéndose los diputados miembros de la XII Legislatura local, Laura Fernández y Filiberto Martínez, así como el regidor de Solidaridad, Juan Carlos Pereyra, por mencionar algunos, a quienes la coalición --obvio-- no tenía despejada las puertas. Otros dos valores enaltecen entonces al ex edil solidarense: El decoro y la gallardía partidista.
Lo malo en este sainete del PRI ha sido su dirigente estatal, Cora Amalia Castilla Madrid, a quien la transformación en su físico parece no coincidir con la visión estatutaria Reconstrucción Siglo XXI. Esto es, que ante el apasionamiento de uno de los aspirantes a la nominación, Eduardo Espinosa Abuxapqui, se mostró abyecta cual poseedora de cimitarra sobre el querido y respetable político chetumaleño; a su proceder, un grueso del priísmo reprochó hacer a un lado la convicción de que la contienda interna es neutral, equitativa y no de arrebatos contra un político completo como lo es --y seguirá siendo-- Abuxapqui.
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