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CON LA RENDICIÓN del penúltimo informe de Gobierno, el banderazo de arranque al proceso electoral será dado y en esta misma semana no sólo Félix González empezará el año final de su mandato, sino también habrá de operar con habilidad de cirujano la decisión del candidato a sucederlo, teniendo cuidado de suturar con hilo fino cualquier herida política que aparezca para que ésta no cause mayor dolor.
Con un aplomo y seguridad apabullantes, que los malos entendidos podrían confundir con arrogancia o un exceso de confianza, el PRI se reporta listo para ganar la gubernatura y tratar de recuperar la hegemonía perdida en el estado y en el Congreso. Es con mucho el partido que más se encuentra adelantado en el proceso y con cinco “tiradores” visibles, todos fuertes y con igualdad de posibilidades, se prepara para el difícil trance de seleccionar a uno de ellos, no sólo sin lastimar a los demás, sino de paso convencerlos a que ayuden al elegido.
Si bien se ha dicho que será una convención de delegados tricolores la que saque al “bueno” de la chistera y lo unja candidato, el método previo propuesto por la dirigencia nacional del PRI en su pasada reunión con los aspirantes en Ciudad de México, de que sean las encuestas las que den luz en la materia tomando en cuenta el posicionamiento de cada uno de ellos en las preferencias electorales, puede resultar arriesgado y con un amplio margen de error.
¿Por qué? Porque si bien las encuestas son referentes de la popularidad del aspirante entre la ciudadanía o qué tan bien es éste conocido y aceptado, no arrojan precisamente la información que verdaderamente debe valer, la que debe tomarse en cuenta, a la hora de elegir a quien pueda ser en un futuro cercano el próximo gobernador de Quintana Roo: Experiencia, capacidad y resultados --principalmente-- en el servicio público.
Con dinero, cualquiera puede construirse una extraordinaria imagen mediática y colgar su popularidad en postes, camiones y bardas. Una estrategia que si bien funciona, tiende a ser engañosa para el electorado, pues fácilmente se confunde la idea de que quien más se anuncia y publicita es el mejor… y no necesariamente es así.
En el actual proceso, hay que reconocerlo, no todos los “gallos” del PRI han invertido lo mismo, hablando de tiempo, esfuerzo y dinero, en posicionar su imagen entre la gente que los pueda hacer ganar. Unos han hecho más uso de los medios de comunicación, la tecnología y el trabajo de calle para darse a conocer y subir su popularidad pero, insistimos, eso no los hace más capaces, inteligentes o preparados, como para tomar las riendas de un estado.
Por el bien de Quintana Roo, y de él mismo, esperemos que el PRI sepa tomar la mejor decisión y que sea un consenso de voluntades, y no un puñado de cifras alegres, el que determine quién los va a representar en las urnas el 4 de julio.
SENCILLEZ, HONESTIDAD EN cada palabra y acción de su trayectoria individual, política y en el ejercicio profesional, deberá ser la fórmula de quienes aspiran a un puesto de representación popular en la gestante XIII Legislativa del Congreso de Quintana Roo. Sabido es que muchos provienen de y han procreado familias de trabajo y esfuerzo, de acuerdo a los consensos y conversaciones previas con todos, les queda claro que la función de un diputado hoy día es tener leyes más apegadas a la realidad.
En esa tónica se manifiesta el actual delegado del Infovir en Benito Juárez, Paul Carrillo de Cáceres, quien tiene todas las tablas y capacidades suficientes para contender por una curul en el Poder Legislativo del Estado. Joven y dinámico profesionista, ex dirigente municipal del Revolucionario Institucional, en su encomienda actual abreva la satisfacción de miles de ciudadanos que ven cristalizados sus anhelos de certidumbre patrimonial al frente del Instituto de Fomento a la Vivienda con sede en la demarcación de su aspiración.
Antaño, Paul asumió la dirigencia municipal del partido en relevo de Laura Fernández Piña, por decisión de la Comisión Política Permanente de su partido, consenso destacable si se recuerda que muy pocos lo logran; antes, fue director de Participación Ciudadana municipal. Consignado está que Carrillo de Cáceres posee la sensibilidad completa, un punto toral en la conformación de las curules, por lo que seguramente es uno de los activos más fuertes con los que cuenta el tricolor para pelear el Distrito X en Cancún.
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