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SIN DUDA EL 2010 será un año electoralmente complicado. Por su naturaleza endémica, si se recapitula al contexto actual, las brechas generacionales políticas de grupos que apegados a su experiencia e institucionalidad partidista disputan al empuje de las nuevas generaciones que presentan como su principal capital político la energía de su juventud en aras de la construcción de un proyecto nacional --sin demeritar los bonos logrados con el trabajo de partido--, a veces ese mismo azaroso ímpetu deja abierto un panorama para las candidaturas tricolores un esfuerzo honrado por investir con las nominaciones a quienes realmente las merecen.
A nivel nacional, el PRI acaba de resentir lo que hablamos en este escenario netamente pre-electoral: El senador priísta Mario López Valdez, a quien se conoce en Sinaloa como “Malova”, envió senda carta-renuncia al Comité Ejecutivo Nacional del PRI y a la lideresa de su partido, Beatriz Paredes Rangel, confirmando su separación a participar en el proceso interno de selección del candidato tricolor a la gubernatura de aquella entidad, atribuyendo su impetuosa decisión --ya no tan jovial, pues “Malova” ronda los 46 años-- para evitar “ser comparsa” de lo que llamó “un juego arreglado y decidido”. De ipso-facto, el PAN le mandó incesantes guiños y el priísta admitió que existe la posibilidad de adherirse a la coalición opositora.
También es cierto que el senador sinaloense no logró el consenso unificado de los miembros del CEN priísta en reunión privada la víspera, luego de ser desenmascarado por su intentona de tumbar el proceso de selección y ajustarlo a su conveniencia; por ello, al rajarse “Malova” a participar por el PRI, el mandato unilateral de Beatriz Paredes fue contundente: El priísmo sinaloense aceptó, decidió… y así se queda.
En ese “jineteo” político, se corrió la voz que el coordinador del PRI en el Senado de la República, Manlio Fabio Beltrones, al lamentar la decisión de “Malova” confirmó estar convencido de que un país se construye con responsabilidad y que aquel que tenga una mirada tan corta como para estarse ocupando simplemente del 4 de julio y perder de vista la importancia del 5 de julio, se estará equivocando. Hay otros casos, como en Durango, donde el Partido del Trabajo presume “dignidad” al descartar que irá en coalición con PRD, PAN y Convergencia y, de paso, erigió al profesor universitario Gabino Martínez como su candidato a la gubernatura. Ahí la suerte es que no les importa ningún triunfo ni posición en la estructura de Gobierno; les importa el presupuesto.
En Puebla, donde hay hechos tan sui-generis como una procuradora de Justicia que rescata a un narcotraficante de manos de la Policía Federal, el PRD anunció demanda contra el aspirante priísta a la gubernatura, Javier López Zavala, por los delitos de amenazas, manipulación política y desvío de recursos. Sustentan su queja en que los ediles emanados del PRD fueron intimidados (telefónicamente) por el “delfín” de Mario Marín, el aún “góber precioso”, buscando rechazar la coalición PAN-PRD-Panal-Convergencia.
Algo más acercados a la escena del Sureste y la Península, al cierre de edición el diputado federal con licencia Javier Duarte Ochoa --más joven que “Malova”-- dio ejemplo del por qué está llamado a encabezar por el PRI la administración de Gobierno en Veracruz para el siguiente sexenio, en sustitución del priísta Fidel Herrera Beltrán. “El trabajo mata la grilla, porque la guerra sucia en nada beneficia”, afirmó en Xalapa, Veracruz, al presentar su solicitud de registro como precandidato al Gobierno estatal.
Estratagema nato, Javier Duarte, en compañía de su homólogo en la LXI Legislatura, el quintanarroense Roberto Borge Angulo, acudió a un encuentro con el influyente líder nacional del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), Carlos Romero Deschamps, para compartir el pan y la sal en un ágape ofrecido por un rotativo capitalino. Duarte, del que no queda duda será el próximo gobernador de Veracruz, es símil a Borge Angulo en juventud, liderazgo parlamentario, empatía social y multiplicación continua de adhesiones a sus legítimas aspiraciones.
En su discurso y presto a enfrentar la maquinaria panista que con ayuda del Gobierno federal encabeza su más fuerte contendiente a la gubernatura, Miguel Ángel Yunes Linares, Duarte Ochoa asegura que “ni aliándose con el Papa, Yunes me gana”.
Para Borge y Duarte claro está que pertenecen a un partido identificado con las banderas de la sociedad, cercano a la gente, que ha presumido saber responder a las necesidades, pero sobre todo un partido de resultados, tal cual se constata en triunfos electorales consecutivos del PRI en Veracruz y Quintana Roo.
Con Duarte ya firme en Veracruz y un candidato aún por definir en Quintana Roo, donde el joven legislador cozumeleño aprieta fuerte en las encuestas, en este 2010 el tricolor no parece decidido a competir para perder. Sea como sea, todo lo contrario.
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